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Veinte años después, la llave

Tres familias de Río Gallegos recibieron sus viviendas en el barrio San Benito. Dos llevaban 17 y 20 años esperando. Las casas forman parte de un plan de 56 unidades y fueron adjudicadas por sorteo. El Gobierno asegura que hay otras 120 en ejecución.

Una llave puede pesar poco. Hasta que detrás tiene veinte años de alquileres, trámites, inscripciones y espera.

Este viernes, tres familias de Río Gallegos abrieron por primera vez la puerta de sus casas en el barrio San Benito. Hugo Eduardo Chorrero, Melisa Ramírez y Maricel Gómez fueron los protagonistas de una entrega que tuvo una particularidad: Claudio Vidal fue a buscarlos para acompañarlos hasta las viviendas que, desde ahora, son suyas.


En dos casos, la espera ayuda a dimensionar el problema habitacional de Santa Cruz: una de las familias llevaba 17 años aguardando una respuesta y otra, 20.

“Son momentos muy especiales, porque hay mucha felicidad en la familia que puede recibir la llave de su hogar”, dijo Vidal durante la recorrida.

Pero detrás de la emoción también hubo política.

Del dedo al sorteo

Las tres casas forman parte de un plan de 56 viviendas distribuidas en seis sectores de Río Gallegos. Fueron construidas con sistema tradicional de ladrillo, aislamiento pensado para el clima patagónico y todos los servicios necesarios para ser habitadas.

El dato que el Gobierno busca poner en primer plano, sin embargo, no está solamente en cómo fueron construidas, sino en cómo se adjudican.

“Antes las viviendas se entregaban a dedo, ahora es por sorteo”, planteó Vidal.


La frase resume una de las diferencias que la gestión provincial intenta marcar con el pasado: terminar las obras pendientes y sacar la adjudicación de viviendas de la lógica de la discrecionalidad política.

“Las obras se proyectan, se comienzan, se terminan con orden, con prolijidad, con honestidad, con mucha transparencia, y terminan convirtiéndose en un beneficio para la sociedad”, sostuvo el gobernador.

La escena de San Benito también expuso una contradicción difícil de esquivar. Santa Cruz tuvo durante décadas recursos extraordinarios y, aun así, hay familias que llegaron a esperar dos décadas por una vivienda.

Vidal volvió sobre ese contraste: “Hace muchos años que veníamos de estar postergados”. Y agregó que su administración lleva dos años y medio atravesando un escenario económico complejo mientras termina proyectos que habían quedado pendientes.

“Estamos haciendo obras que ellos no hicieron, terminando las obras que ellos no terminaron”, afirmó.


Una demanda que sigue esperando

Tres llaves no resuelven, claro, el déficit habitacional de Santa Cruz. El propio Gobierno reconoce que la demanda acumulada es mucho mayor.

Actualmente hay otras 120 viviendas en ejecución y la administración provincial busca sostener como regla que cada proyecto iniciado llegue efectivamente a su final.

La discusión también pasó por la Legislatura. Vidal cuestionó a los diputados que no acompañaron la declaración de emergencia habitacional y puso como ejemplo a las familias que recibieron sus casas: algunas pasaron hasta veinte años pagando alquiler mientras esperaban una solución.

“Nosotros pensamos en el bien común, en trabajar por los demás, y lo estamos demostrando a pesar del difícil momento económico”, señaló.

Después quedaron las imágenes menos políticas y probablemente más difíciles de explicar con números: familias recorriendo habitaciones vacías, abriendo puertas y tratando de imaginar dónde irá cada cosa.